En la literatura todo es posible. El escritor que cuenta historias crea mundos ficticios o universos paralelos que convencen al lector de que la historia que se cuenta es verosímil, al menos dentro de ese mundo credo por el propio autor. Sin embargo hay relatos poco creíbles, aún dentro del propio universo. Esto le pasó a José Agustín en su novela “Vida con mi viuda”.
La novela es, en efecto como dice la contra portada, ficción pura, pero que en el afán de convencer al lector, tiene roces con la realidad que perjudican su verosimilitud. Aunque la trama tiene fragmentos posibles, como la existencia de una Legión de hombres de poder como empresarios, políticos y sacerdotes que mancilla, viola y asesina a niños; no es nada convincente, que la esposa del protagonista, una indígena zapoteca, sea hija de un científico cuya familia es de las más acaudaladas de Estados Unidos, y que además, la familia, sea tan buena y tenga tan buen corazón que adopten a la hija. Y no es porque los norteamericanos no tengan buenos sentimientos, si no porque ese argumento parece sacado de una telenovela, donde siempre, el personaje menos afortunado económicamente, se enamora del más guapo y adinerado y su amor triunfa sobre todos los obstáculos, como la envidia y la codicia.
No está de más señalar que la historia, aunque tiene fluidez, carece de una voz propia. Un lector espera reconocer el tono y la forma narrativa propia del autor, pero en este caso, parece la novela de un escritor en formación: está bien escrita, pero le falta el sello propio, y lo que es más importante y que determina ese sello: la voz de los personajes. Casi todo el tiempo los diálogos de los personajes suenan y se leen igual, no se aprecia ninguna diferencia en la forma de hablar de los personajes, por el contrario, Agustín trata de darles personalidad recogiendo el lenguaje popular pero falla, no logra su objetivo. “El ejemplo basta: José Agustín ha perdido su habilidad para reconstruir el lenguaje popular y, sin embargo, se obstina. Se obstina en eso y en cosas mayores.” dice Rafael Lemus precisamente de esta novela en la revista “Letras Libres”. (1)
¿Porque se llama Vida con mi viuda? Por que es la historia de un hombre que ve morir en sus brazos a uno idéntico a él (esto suena al Hombre Duplicado de Saramago), y decide adoptar, sin ninguna razón lógica y emocional, intercambiar su identidad. Así es como descubre un mundo trágico. Pero en lugar de contar la nueva vida del personaje, relata fragmentos de su vida pasada, dándole más peso a la de su esposa, la cual está relacionada con la chamanería, las plantas curativas y el científico que las investiga para crear fármacos en Estados Unidos; poco habla de su vida conyugal, las supuestas e innumerables infidelidades del protagonista, y que lo motivó a intercambiar la identidad con ese hombre cuya vida parece estar ligada a los infiernos de la corrupción de un México aparentemente posible, no muy lejano, donde los capitalinos, aún preservan mucho de su léxico de los años setenta.
No es lo que dice la contra portada, ni cerca, tampoco lo que la editorial afirma de su autor “una de las voces más originales y provocadoras de la literatura mexicana contemporánea”, esta novela en particular, confirma todo lo contrario.
(1)http://www.letraslibres.com/index.php?art=10376


La leí hace años y me pareció buena. La leeré nuevamente sólo para corroborar lo que dicen tú y Lemus.
Me había llamado la atención el argumento de la novela. El que el protagonista cambiara su identidad con el muerto… Me imaginaba otra cosa pero después de leer tu reseña
Ya sé me quitaron las ganas de leer está novela de José Agustín
Te recomiendo que la leas de todas formas y saques tus propias conclusiones. Te invito a que escribas una respuesta a mi post
¡Saludos!
Tienes mucha razón al señalar que la narración no tiene personalidad, o que los personajes estan muy poco desarrollados y la novela se queda en eso: a medias.
Buena reseña, seguire tu pagina.
Saludos.
Gracias por leerme. Saludos brother!